jueves, setiembre 07, 2006

HISTORIAS DE LA CALLE NUEVA YORK
Berisso, como todos sabemos, ya forma parte de la historia de nuestro país. Perteneció en un principio al antiguo pago de Magdalena, después a La Plata hasta que consiguió su autonomía en 1957.
El origen de Berisso parte de la instalación del saladero “San Juan" el 24 de junio de 1871, propiedad de Juan Berisso: "a su alrededor se núcleo un conjunto de ranchos habitados por las familias de los trabajadores que ocuparon sin proyecto ni trazados previos las tierras"
[1].
En 1876 se hacen los primeros ensayos de carnes enfriadas, lo que trae como consecuencia el desarrollo de la industria frigorífica y la desaparición paulatina de los antiguos establecimientos saladeriles provocando la temida desocupación que se salva a tiempo porque el gobierno lleva adelante las obras del puerto.
Pero, los saladeros que dieron origen a Berisso no pudieron evitar su desplazamiento por la potente industria frigorífica.
Sin embargo, en Berisso continuaba la faena de animales con el viejo sistema saladeril: el 7 de mayo de 1888 el diario “El Día” hacía referencia al saladero Repetto de esa localidad que en pocos días había llegado a matar 11.000 animales vacunos y 9.000 yegüerizos.
A partir de 1904 se inaugura en la zona el primer establecimiento dedicado al congelamiento de carnes: "La Plata Cold Storage SA.". Este sería la base de lo que en 1907 se convertiría en el frigorífico Swift.
Los norteamericanos comprendieron muy bien el negocio: en 1907 llega una comisión para visitar todos los establecimientos elaboradores de carnes. Se constata el carácter óptimo y la superioridad de la industria de la carne de Berisso. Por esto la decisión no se dilató y el precio no se discutió.
La operación se realizó en 1907 y Swift comienza a intervenir en la economía del país. Años después, en 1915, comienza a funcionar el frigorífico Armour.
El predio siguió ocupado por los saladeros hasta que en 1911 se firma la escritura de venta a favor de La Plata Cold Storage S.A. A partir de 1917 el nuevo nombre de esta sociedad será Frigorífico Swift. Esta empresa venderá en 1925 la esquina de Montevideo y D. Leveratto a la Sociedad The Patent Knitting Company Bs. As. Limited S.A. fábrica de tejidos de punto.
La empresa Swift llega a ser poderosa en diez años. En 1918 la casa principal de Chicago considera oportuno establecer en nuestro país el centro empresario de todos sus establecimientos en Sudamérica.
Se origina así la Swift Internacional S.A. Argentina con sede en Buenos Aires y de la que entran a depender sus frigoríficos de Uruguay, Paraguay. Brasil y Australia.
En tanto Berisso seguía creciendo conforme lo atestigua el censo general del partido de La Plata realizado en 1909. En el mismo se constata un caserío que se señala como Berisso con 406 casas, 22 negocios, dando cuenta que las viviendas eran en su mayoría de madera y zinc.
Así el pueblo se formó con el aglutinamiento de los hombres cerca de las fuentes de trabajo, los frigoríficos y en especial en la calle Nueva York y sus inmediaciones por ser el camino obligado para llegar a las fábricas.
En los años 30, en Berisso cuando funcionaban los frigoríficos, la calle Nueva York vivió épocas de esplendor. En esos años se jactaban de que era la calle más cosmopolita de la Provincia de Bs. As.
[2]
Miles de extranjeros: sirios, búlgaros, griegos, croatas, polacos, españoles, italianos, lituanos, ucranianos, rusos, rumanos, servios, árabes, judíos, turcos, armenios, eslovenos, franceses, etc. recorrían diariamente su empedrado para ir a trabajar a los frigoríficos Swift y Armour. Al igual que más tarde llegarían desde distintas provincias del interior del país, como los Santiagueños que marcaron el gran éxodo provinciano hacia Buenos Aires cuando en la década del 40 llegaron a la Nueva York a trabajar en los frigoríficos.
En esas seis cuadras había bares, restaurantes, casa de juego clandestino, relojerías, pensiones, conventillos, sastrerías, zapaterías, tiendas, panaderías, dos joyerías y un cine (más de 120 comercios).
De la década del 10’ a la del 70’ cualquier berissense se desvivía por tener un negocio en esa calle que era camino obligado de todos los que trabajaban en el Swift y Armour. Solo pocos lo conseguían porque por una "llave" había que pagar fortunas.
Durante esa etapa de esplendor la recorrían los quince mil obreros de los frigoríficos, centenares de marineros de los barcos que atracaban regularmente en el puerto y los estibadores.
En las pensiones y conventillos que existían a lo largo de esas seis cuadras vivían entre siete y ocho mil personas.
Precisamente Carlos Adam alude a las maderas de su casa (un conventillo en la calle Nueva York) "... de aspecto triste ... eran cubiertas por la mano de papá con una pintura de color gris acerada que acentuaba más su tristeza. Nosotros ocupábamos dos habitaciones y en las otras, vivía gente obrera, como mi padre... gente venida de Europa ... campesinos de Hungría, Checoslovaquia o Yugoslavia. En los primeros tiempos, mi padre alquilaba la pieza solamente si el futuro inquilino era húngaro o conocía al menos ese idioma. Más tarde hacia 1943 ... se la alquiló a una familia polaca y muy poco después entró en el conventillo un matrimonio santiagueño joven... jamás vi a mi padre extender un recibo de alquiler..."
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Asimismo la calle Nueva York fue ruta de los tranvías 23,24,25 y 26, y el micro N° 9 “El Guaraní”. Además, algo típico por la que se la recuerda, es que existían unas pensiones de "camas calientes", llamadas así, porque siempre tenían a alguien durmiendo: cuando uno se levantaba para ir al frigorífico, otro que acababa de salir del trabajo se acostaba en ella.
Hasta la llegada de Juan Domingo Perón a la Subsecretaría de Trabajo y Previsión Social, las condiciones de trabajo de los obreros de la carne eran pésimas. No había higiene ni seguridad mínimas. Los trabajadores faenaban en medio de charcos de sangre. Los obreros de la carne protagonizaron grandes luchas para mejorar sus condiciones de trabajo, por ejemplo “la huelga larga” de 1917, por la reducción de la jornada laboral y en 1932 oportunidad en que la gente de Berisso se solidarizó con los trabajadores de la carne.
“En la Huelga de Diciembre de 1917, los obreros reclamaban ocho horas de trabajo,respondieron con represión a sangre y fuego,(...)Vuelvo a caminarte, calle (Nueva York),a mirar tus adoquinescon tanta sangre obrera derramada.”[
4]
La primer gran conquista fue contar con un par de botas. Perón supo interpretar las necesidades de los trabajadores y desde su puesto propuso cambios fundamentales en las condiciones de trabajo a través de una legislación adecuada y que generaría que la calle Nueva York y sus obreros se enlazaran definitivamente con quién sería su líder.
“En los dos años anteriores a octubre de 1945, Perón mantuvo relaciones particularmente estrechas con los obreros de los frigoríficos y su incipiente Sindicato Autónomo de la Industria de la Carne de Berisso. Gracias a la favorable intervención de la Secretaría de Trabajo y Previsión, se dieron los primeros e importantes pasos para consolidar una organización sindical en las plantas de Swift y Armour. El propio Perón visitó Berisso en varias oportunidades, la última de las cuales había sido a comienzos de setiembre, cuando asistió a los funerales de Doralio Reyes (hermano del líder de los obreros de Berisso, Cipriano Reyes), asesinado en una refriega con militantes comunistas. En la semana posterior a la caída de Perón se hablaba con insistencia de la huelga en los frigoríficos Swift y Armour.”
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Cipriano Reyes recordaba que los dirigentes sindicales debieron contener a las bases para que no se lanzaran a la huelga antes de fin de semana del 13 y 14 de octubre.”
[6] A falta de una iniciativa decidida de la CGT, el sindicato, junto con otros grupos de trabajadores de Avellaneda y de los suburbios obreros situados al sur de la Capital, resolvieron por su cuenta organizar la huelga para el 17.”[7]
Contener el entusiasmo de las bases no era, empero, tarea fácil. Alrededor de las cinco y media de la tarde del lunes 15, al término de su jornada laboral, los trabajadores de la carne, realizaron una manifestación por la calle Montevideo, la principal arteria de Berisso. La multitud, de unas 700 personas, fue dispersada por la policía, pero volvió a reunirse en pequeños grupos y durante varias horas marchó por las calles centrales de Berisso coreando el nombre de Perón y exigiendo que fuera puesto en libertad. A las nueve de la noche, luego de confluir hacia el local del sindicato, finalmente se desconcentró.
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La misma escena se repitió la tarde siguiente. Alrededor de las cinco se congregaron unas trescientas mujeres en la calle Nueva York vivando el nombre de Perón; a ellas se sumaron muy pronto obreros e iniciaron una marcha que fue controlada por varios agentes del orden. Entretanto, la columna había engrosado con un contingente de trabajadores de Villa San Carlos, un suburbio de Berisso, que de nuevo recorrieron las calles durante varias horas, fueron dispersados temporariamente por la policía mediante gases lacrimógenos y volvieron a reagruparse de inmediato, culminando la manifestación a las nueve frente al edificio del sindicato de la carne.
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Los trabajadores de Berisso estaban en contacto con los obreros de los ingenios azucareros tucumanos y sabían que éstos ya habían lanzado su movimiento de fuerza. En las oficinas del sindicato, las luces estuvieron encendidas toda la noche mientras culminaban los preparativos para la huelga y la manifestación. La actividad era permanente; miembros del sindicato y militantes obreros llegaban para recibir instrucciones y luego partían a difundir entre sus vecinos y familiares las órdenes impartidas para el día siguiente. En una localidad industrial del tamaño de Berisso, donde había una estrecha identidad entre el lugar de trabajo y el de residencia, así como entre las relaciones laborales y los lazos familiares, no le era difícil al sindicato transmitir las noticias a la comunidad entera.
Al alborear el día 17, ya se habían formado los piquetes frente a los dos frigoríficos (Swift y Armour).
“A las 11 de la mañana, Berisso presentaba un aspecto francamente anormal, con los comercios cerrados en su totalidad, sin medios de transporte urbano y el vecindario en las aceras contemplando a las columnas de obreros que se habían enseñoreado de las calles, llevando al frente grandes carteles con retratos del coronel Perón.”
[10]
Así, desde el fondo de la calle Nueva York, donde estaba ubicado el frigorífico Armour, los trabajadores de la carne iniciaron la marcha de una gran columna que culminó en Plaza de Mayo y protagonizó el 17 de Octubre de 1945, fecha que cambiaría la historia de nuestro país.
“Una Argentina de carne y hueso estaba de pie”
[11]
En La Plata, desde muy temprano habían estado circulando “los rumores mas inquietantes” acerca de lo que acontecería por la tarde, con el arribo de los trabajadores de Berisso y Ensenada.”
[12]
Este contingente llegó cerca de las cuatro de la tarde. La mayoría había recorrido a pie los diez kilómetros que separan Berisso de La Plata; otros lo hicieron a caballo, y una minoría en automóviles o camiones.”
[13]
Según Cipriano Reyes, en su libro “Yo hice el 17 de Octubre”, fue “una revolución popular y pacífica de Latinoamérica y del mundo, que levantó las banderas de la emancipación de los trabajadores y la liberación de la República”
[14]
Se inauguraba “una nueva jornada de participación a través de la movilización, que definiría una identidad, y ganando los obreros su ciudadanía política, sellan con Perón un acuerdo que ya no se rompería.”
[15]
El 17 de octubre de 1949, Eva Perón, desde los balcones de la Casa Rosada afirmaba:
“Desde estos mismos balcones el líder asomaba como un sol, rescatado por el pueblo y para el pueblo, sin más armas que sus queridos descamisados de la patria, retemplados en el trabajo. Este es el origen puro de nuestro líder.(...) Esta es la raíz y razón de ser del 17 de Octubre, (que) nació en los surcos, en las fabricas y los talleres. Surge de lo más noble de la actividad nacional. Fue concebido por los trabajadores en el trabajo y su desarrollo contempla sus aspiraciones (...) El 17 de Octubre (...) es una aspiración, es un canto hecho realidad.”
[16]
En la década del cincuenta hay toda una trayectoria ascendente. Son años fáciles de negocios crecientes, de gente presurosa que la recorre... son años felices para la calle Nueva York.
Al finalizar la década del 60’ comienza a morir de a poco esta arteria.
El 31 de diciembre de 1969, pasando parte de su personal al Swift, cierra el frigorífico Armour.
El escritor Jorge Asuaje alude a una muestra sobre la demolición del Armour: “Esos escombros del frigorífico Armour, en pleno proceso de demolición, eran como una pintura de la muerte transcripta en ladrillos rotos y hierro retorcidos. El autor había sabido captar muy bien toda esa sensación de desolación que emanaba de aquellas ruinas donde se amontonaban décadas de historia, de recuerdos y de lágrimas. Aquellas fotos fueron el único testimonio de ese asesinato edilicio cometido en tiempos de la dictadura, como represalia y escarmiento a todas las paredes y a todos los techos del país que se atreviesen a guarecer movilizaciones obreras.”
[17]
A principios de 1980 el Amour estaba demolido.
Roberto Caggioni evoca: “Formé un equipo de 7 u 8 hombres y empezamos con el corte de todo lo que fuera hierro. Sacar todos los caños laterales(...) Finalizada esta tarea entró una empresa llamada Tursi que, con un guinche y una pera de hierro terminó de demoler la edificación. (...) Cada vez que me acuerdo de aquello siento que los escombros me siguen cayendo cerca.”
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Raúl Filgueira se refirió al Armour diciéndole: “Pero es bien cierto que tus escombros alcanzaron al pueblo. Y así como la calle Nueva York fue en un tiempo síntoma vital que conducía hasta vos, y en la cual se volcaba gran parte de la corriente económica que producías, hoy, viéndola desierta, genera únicamente los versos de algún poeta indignado o dolorido.(...)
Estoy en tu descanso obligatorio,susceptible aún de discutirse.Miro tu esqueleto fracturado,con los huesos al aire,tus tendones cortadossímbolos de un espasmo de impotencia,y esta cruz que nos dice:cuando cierra una fábricase entristece la gentese mueren muchas callesy agonizan los pueblosrumbo al subdesarrollo.”
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En la misma época en que cierra el Armour, el frigorífico Swift convoca a acreedores y sigue funcionando con pronunciados altibajos. Pasó a manos del Estado y posteriormente fue adquirido por Carnes Argentinas S.A. Luego de una huelga en el año 1979, se redujo el personal de 4000 a algo más de mil operarios. En 1980 vuelve a manos de la “International Packar Limited”.
El 16 de Febrero de 1983, la empresa centraliza toda su actividad en Rosario de Santa Fe, cerrando su planta en Berisso.”
[20]
Sobre el Swift Mirta Lobato escribió: “Algunos miraban hacia el Swift y decían: ‘esa mole tiene pasado, allí adentro mucha gente dejó su sangre y su sudor, muchas horas y años de trabajo’, pero también ‘cuando esa mole funcionaba no había problemas, todos teníamos plata en los bolsillos porque teníamos trabajo’(...) En los recuerdos comunitarios, Berisso había crecido por el esfuerzo de sus habitantes, y ese sacrificio había sido destruido por las empresas extranjeras que habían cercado sus puertas dejando sin trabajo y sin futuro a la población.”
[21]
“A partir de ese año (1983) los frigoríficos pasan a ser historia, Berisso adquiere la identidad de pueblo desocupado.(...) De todos modos, la Nueva York, la calle que no dormía, tuvo sus admiradores. Casi todos los vates berissenses le dedicaron sus estrofas.”
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Ethel Lamonega supo escribirle:“En tus puertas cerradasasoman las ausencias,con la esperanza enterade fuerzas que despiertanal colorido encantode jóvenes que llegana tu paisaje.Calle.Y se queda un aroma en tus veredas.”
Con el cierre de los frigoríficos, paulatinamente van cerrando uno a uno los comercios que le dieron vida al lugar que conoció el ir y venir de los trabajadores en sus guardapolvos blancos. Muchos dejaron su propiedad y se trasladaron a otras zonas. De aquellos habitantes pocos quedan. La mayoría de las casas y comercios han sido ocupados por familias que no conocieron las épocas de esplendor de la Nueva York.
Esta histórica calle fue recorrida por distintas personalidades: “Cipriano Reyes (chapa 927, foguista, sección sala de máquinas del frigorífico Armour); el dramaturgo norteamericano Eugene O’Neill (1883-1953; premio Nóbel) quien trabajara en el Swift; las enseñanzas de teatro de Josip Broz (Mariscal Tito); las periódicas visitas de Aristóteles Onassis, conocido como el “griego de oro” que además de vender tabaco, dejaría estampada su firma en la Sociedad Helénica.”
[23]
También Josephine Backer. En esta calle nació Facundo Cabral; el actor Lito Cruz atendía el bar de su padre en Nueva York y Marsella. Federico Luppi la recorrería para ir a su trabajo en el frigorífico, y también la caminó en 1934 el Príncipe de Gales cuando visitó el frigorífico Swift.
"El marco fáctico que constituyó Berisso ya no existe, pero la comunidad está armada a partir de ese marco y es el que le da sustento."
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Y si ponemos el acento en el hacer humano de aquellos tiempos "detectamos en el gris de todos los días una dimensión épica"
“Hoy la memoria exige que recorramos juntos con la fuerza redonda de una hortensia celeste los mensajes del texto, lenguaje de las manos que este pueblo sencillo y al acaso fundó en el sacrificio día a día con la flor del esfuerzo; LA PATRIA DEL TRABAJO.”
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[1] Adam, Carlos "Berisso y el ayer". En Quiron volumen 14 Nº1. La Plata, enero-marzo 1983.

[2] "Una calle de Berisso que va en busca de su Historia". En diario Clarín. Lunes 14 de agosto de 2000.
[3] Adam, Carlos, Op. Cit P. 106.
4Gómez, Olga. “Una calle con historia”, Revista de Arte e Ideas “La Marea”, año 1998.
5 James, Daniel. “17 y 18 de octubre de 1945: el peronismo, la protesta de masa y la clase obrera argentina”. En Torre Juan Carlos (comp.) El 17 de octubre de 1945.Ed. Ariel. Buenos Aires.1995
6 Reyes Cipriano. “Yo hice el 17 de Octubre”, Buenos Aires, Vol. 2, 1985.
7 Ibíd.
8La Nación, 16 de octubre de 1945.
9 La Prensa, 17 de Octubre de 1945.
10 La Nación 18 de Octubre de 1945.
11Jauretche, Arturo, “Manual de Zonceras Argentinas"
12 James, Daniel, op. cit.
13 Diario El Día, 20 de octubre de 1945; La Nación, 18 de octubre de 1945.
14 Reyes, Cipriano, op. cit, vol 2, p 225.
15 Romero, Luis Alberto. Breve Historia contemporánea de la Argentina. Bs. As. E. Fondo de Cultura Económica. Año 1998 P. 136.
16 La Nación, 18 de Octubre de 1949.
17 Asuaje, Jorge Pastor, “El día que hicimos entre todos”, Berisso, Ed. La Gráfica del Sur, diciembre de 1994.
18 Filgueira, Raúl. “Réquiem para un frigorífico”, Ed. ICLA, Berisso, 1994.
19 Filgueira, Raúl. op. cit.
20 Urbañski, Horacio Alberto. “Breve historia de los frigoríficos berissenses”. Publicación de la 6° Fiesta Provincial del inmigrante, 1983.
21 Lobato, Mirta Zaida, “La vida en las fábricas. Trabajo, protesta y política en una comunidad obrera, Berisso 1904-1970”. Ed. Prometeo Libros, Buenos Aires, 2001.
22 López Ares, Manuel. “Calle Nueva York”, Ed. Artesanales Ares, Berisso.
23 Semanario El Mundo de Berisso, año XXIII edición N° 881.
24 María E. Costa y Daniel Sánchez. Percepciones, vivencias cotidianas y afirmación de identidades populares en torno a la calle Nueva York de Berisso. En Berisso Escenas de su Historia. Publicaciones del Archivo Histórico de la Provincia de Bs. As. La Plata» 2003
25 Ghidini Héctor, “La Patria del Trabajo”.

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